miércoles, 14 de noviembre de 2007

Jueves 15 de noviembre

Este jueves volvemos con el Cine Club, los esperamos como siempre, la función comienza a las 21 y 30 puntual, con la proyección de la película:

SIN TECHO NI LEY. Directora: Agnès Varda. Guión: Agnès Varda. Fotografía: Patrick Blossier. Montaje: Agnès Varda y Patricia Mazuy. Intérpretes: Sadrine Bonnaire, Macha Meril, Stephane Freiss.
Francia
1985
105 min.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Sin techo ni ley


SIN TECHO NI LEY
Directora: Agnès Varda
Guión: Agnès Varda
Fotografía: Patrick Blossier
Montaje: Agnès Varda y Patricia Mazuy
Intérpretes: Sadrine Bonnaire, Macha Meril, Stephane Freiss.
Francia 1985
105 min.
Proyección: Jueves 8 de Noviembre
21:30 hs

La libertad se proyecta y resulta algo espectado, lejano, irrisorio, abstracto, imposible de alcanzar, o con un costo muy alto, en la mirada de otros, en la vivencia de Mona Bergeron, la libertad es un rapto del presente que deja consecuencias inconmensurables.


Mona (Sadrine Bonnaire) viaja sin rumbo y sin destino, se detiene apenas cuando encuentra algún abrigo atrayente.

Mona, como su creadora, Agnes Vardá se regocija en "el placer y la libertad de hacer lo que quiere en cada momento" se concede sin discreciones y al filo de cualquier consenso colectivo en relación de "cómo deberían ser realmente las cosas"; se adueña de lo pequeño, lo sencillo y lo simple de cualquier instante de la vida, sin pedir demasiado a cambio, Mona, observa y no hace nada o mucho.

En el medio, los límites de la propia moralidad de las personas encontradas al tránsito, horrorizadas ante la deformidad de una vida vagabunda, sin horizonte, ni destino claro. Pero ¿quienes son los otros expectantes que pueden jactarse de una vida con sentido absoluto de lo que debiere? ¿Refugiados en sus propias miserias burguesas?

La criada, que cuida a la vieja observa en Mona su deseo mas íntimo, que alguien la acaricie, a precio de preferir el vouyerismo que le impide atravesar su propia vida, un chico lindo en una foto, aunque la caricia nunca llegue. La vieja que no ve nada pero los mira a todos. La señora aseñorada, curando plátanos, armada en una vida de orden natural, al asombro exótico. Surge la hipócrita manera de llevar adelante las cosas, y Mona pega en lo más íntimo de la moral burguesa: deber tener un camino de la vida, un sentido porque vivir aunque ello no tuviese ningún sentido, inventarlo al menos. Y si esto no es posible, como el filósofo, que, cansado de la miseria del mundo se fue a cultivar su propia miseria con la tierra y las cabras; se define, tan marginal como ella, pero sumido a un trabajo arduo, el cual Mona ridiculiza como concepción de vida centrada en el esfuerzo, mientras ella sin hacer nada de nada, profesa los mismos principios filosóficos en la antítesis del trabajo.

Hastiada, nítida, Mona, tiene una mirada láser que atraviesa todo, con un pucho en la boca, y una campera maloliente, descubre la profundidad de las cosas, es decir, su sentido más mísero y mundano, el que más se pretende ocultar. De la caridad al desprecio absoluto, la persona y presencia de Mona deja huellas por donde pase, en un desconcierto basado en la propia certeza creada de la vida de los expectantes de la vida de otros.

Tan anónima, y reconstruida en la mirada de otros, quedó en la memoria de un instante de proyección de quienes la cruzaron. La persona de Mona pasó tan rápido por sus vidas, como un suspiro de libertad ante un pueblo absorto que mira y sabe que algo va a suceder o puede suceder.

Agnés Vardá reconstruye en pasajes la vida anónima de Mona, como fragmentos mínimos de un pasado amenazante, que aparece como un reflejo, un flash, pero que después no irrumpe en el devenir, es sólo eso, un destello, la ley y el orden, la madre, esa que nombra en algún lado. Mona toma el presente en cada momento, lo vive como un momento pleno, lo sustrae por asalto y transita hacia un futuro que no está prefijado, hasta que el presente le juega una mala pasada, y aquello que no fue labrado e imaginado no alcanza a llegar.

Para todos los que respiran en Mona un halo de libertad.

CM
para E.R.V

jueves, 1 de noviembre de 2007

ANIMACIÓN ROSARINA


En los hechos, la Ciudad de Rosario cuenta con una tradición en la producción de cortometrajes de animación "independiente" desde mediados de la década del ´60.
La actividad que tuvo el pionero de la animación experimental Argentina: Luis Bras (1923-1995) con su política abierta y generosa para compartir sus experiencias y descubrimientos, propició una nueva generación de animadores con similar actitud ante el oficio, donde el capital fundamental son las ideas, que añadidas al tiempo de los dibujantes y a la predisposición a compartir la aventura creativa con sus amigos, generaron una creciente vorágine de realizaciones.
La apertura del taller de animación "El Sótano" (1996-1998) concentró a un número de artistas interesados en incursionar en animación, dando lugar aún después de su cierre, a una intensa producción animada.
La interacción entre estos nuevos animadores sumada al padrinazgo desde Buenos Aires del programa "Caloi en su tinta" junto a promotores y agitadores profesionales, concibieron un conjunto de producciones con una extraña coherencia.
En esta ocasión El Rayo Verde se complace a presentar de la mano de Fabián Martinena, un material único de colección. Exquisito en matices y nacido del trabajo en equipo entre Pablo Rodríguez Jáuregui (dibujante, ex alumno de Bras y co-fundador de “El Sótano”) y Fernando Kabusacki (músico) que desde 1991 trabajan en colaboración.
En algunos de estos videos de animación, la banda sonora fue compuesta para las imágenes, en otros los dibujos surgieron inspirados por la música.
Jueves 1 de Noviembre, 21:30 hs.
16 trabajos en técnicas mixtas. Duración: 50 min. Apto para todo público.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Momentos, de María Luisa Bemberg


Los esperamos hoy jueves 1 de Noviembre, como siempre a las 21:30 hs (puntual)



miércoles, 24 de octubre de 2007

Quisiera ser gracioso


Por Sergio Altamirano.

Ser gracioso es un don que no todos poseen. En mi caso es casi imposible que alcance a decir un par de chistes sin que los oyentes me miren pensando si de verdad estoy hablando en serio o solo soy un desubicado. Pero tengo al menos una gran facilidad para la risa. Muy pocas cosas hay que no me causen gracia.
Ahora, podríamos pensar en los modos que tiene uno de reírse o lo que es lo mismo, las cosas que nos hacen reír. De un tiempo a esta parte uno se ríe generalmente de cosas grotescas como gente que nos muestra sus traseros (que generalmente son peludos y sin la mas mínima gracia) o payasos que centran su espectáculo en agredir a la gente. Hay, sin embargo, algunos programas (estamos hablando de televisión por supuesto; ¿es que hay algo mas allá de la pantalla?) que apelan a un humor satírico político.
El humor político en la televisión recurre generalmente a lo incorrecto. Comentarios que agraden a la libertad de cultos, a las razas o a las comunidades son siempre bienvenidos, y no es para asombrarnos, estas cosas siempre nos hacen reír.
Entre lo bizarro y lo políticamente incorrecto hay por suerte otras cosas.
El mejor humor es, según creo, aquel que nos hace reír de nosotros mismos. De lo que decimos, de lo que pensamos, de aquello que nos pasa a diario. Hacer comedia de todo aquello que nos tomamos seriamente, aquellas cosas cotidianas que hacen a nuestra vida y que jamás pensamos pudieran ser ridículas. En este tono les recomiendo una película alemana que se ríe de nuestras costumbres pequeño burguesas con talento, mostrándonos qué poco que estamos acostumbrados a salir de la rutina (aún cuando decimos odiarla). Sabiduría Asegurada (Doris Dörrie, 2000) se la puede ver por I-sat con un poco de suerte.
Para los amantes del humor bizarro les recomiendo Little Britain, por I-sat los viernes a las 23:30. Humor políticamente incorrecto con Ali G, los martes a las 23:30 por Sony.
Sergio S. Altamirano para E.R.V.

Función del jueves 25 de Octubre


Nuevo Ciclo




 
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